Filosofía

Como escuela, enseña a los alumnos “a aprender a conocer, a hacer, a vivir juntos, a ser”. Como escuela católica, es un lugar de comunidad en el cual se vive y transmite la fe, la esperanza y el amor, y en el que los alumnos aprenden progresivamente a armonizar fe, cultura y vida.

Como escuela católica de tradición marista, adopta el principio de Marcelino de educar a los niños y jóvenes a la manera de María.

Formamos una comunidad educativa: Padres de familia, personal docente y colaboradores; y juntos buscamos un modelo de relación que refleje el Evangelio y nuestros ideales maristas y que testimonie los valores que queremos transmitir a nuestros alumnos. Asumimos un proyecto y unos valores esenciales basados en la amplia visión de la educación marista.

Nuestros alumnos son el centro de nuestro interés en todo lo que concierne a la organización y a la vida escolar. Les ayudamos a adquirir conocimientos, a desarrollar sus capacidades y crecer en valores a través del descubrimiento de la naturaleza, de los demás, de sí mismos y de Dios.

Sabemos que los alumnos no son iguales en sus capacidades personales ni en sus circunstancias personales, familiares, religiosas o económicas. Respetamos tal diversidad al desarrollar nuestros proyectos y prácticas pedagógicas, así como en la forma de evaluar su progreso académico y sus actitudes.

Animamos a los jóvenes a esforzarse por ser siempre mejores. Confiamos en su capacidad para avanzar y alcanzar metas. Fomentamos la expresión personal de los alumnos mediante proyectos culturales, literarios, artísticos, científicos, técnicos y comerciales.